Presentación

Presentación

Muchas situaciones relacionales que implican a las familias tienen potenciales efectos traumatizantes, que no siempre pueden resolverse desde dentro de las mismas. Cuando hay niños y niñas que pueden verse afectados de modo importante, los servicios sociales y el sistema judicial han de intervenir. Muchas veces cada institución o estamento que ha de intervenir maneja sus propios conceptos, tiene sus prioridades específicas y marca sus tiempos y la integración de todas estas actuaciones no siempre es sencilla. Los niños y niñas, como elementos más vulnerables, pueden sufrir las consecuencias de estos lenguajes diferentes, y el objetivo central de estas jornadas es ponerlos en el centro de la toma de decisiones y basar en sus necesidades los elementos prioritarios de la intervención.

Toda actuación judicial en el ámbito familiar, sea debida a situaciones de abuso o negligencia, o a frecuentes problemas derivados de los procesos de divorcio conflictivo, son potencialmente traumatizantes. Para los profesionales de la salud mental es importante conocer los recursos que se manejan desde servicios sociales, y lo que se requiere desde los estamentos judiciales para poder resolver del modo más productivo posible, por ejemplo, la elaboración de informes significativos y con todas las garantías, la explicación de las consecuencias de determinadas problemáticas psicológicas, etc.

Para los miembros del sistema legal, entender la gran interferencia del trauma en la capacidad de un sujeto para relatar los hechos de un modo claro y coherente, así como el efecto emocional de los espacios y procedimientos judiciales, es fundamental para desarrollar procesos sensibles al trauma y que protejan también el derecho a la salud y a la integridad emocional y física de los que participan en ellos, que pueden verse seriamente afectados por procedimientos potencialmente traumatizantes. Para los profesionales de los servicios sociales es esencial un conocimiento de las formas en la que las personas traumatizadas (tanto los niños y niñas como sus familias) se expresan (o son incapaces de hacerlo), actúan (o se paralizan), piden ayuda (o se resisten a recibirla).

El trauma interpersonal precisa de relaciones sensibles y cuidadoras para resolverse. No hay reparación del daño si dicha reparación lleva aparejado más daño. Y no puede haber verdadera protección de los niños y niñas y de sus familias, si los profesionales de salud mental no trabajan de forma integral con los servicios sociales y si no aportan a los estamentos judiciales los datos que estos precisan para llevar a cabo su función. El trauma intrafamiliar es caos, es contradicción, es incoherencia. Para resolverlo el sistema ha de encontrar un lenguaje común, ha de buscar puntos de encuentro, sinergias desde las que empujar en la misma dirección. Sembrar un cambio en esta dirección es el objetivo central de estas jornadas.

Organiza

Jornadas Familia Justicia y Trauma